Hablemos de…Por: Raúl García Rodríguez

•⁠ ⁠El relevo en el INE no debe responder a cuotas políticas
•⁠ ⁠Imparcialidad y legitimidad en juego

Miércoles 29 de octubre de 2027.- Tras concretarse la humillante salida de la consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral, la mayor amenaza que se enfrenta es que el relevo responda a cuotas políticas y que no se atienda la debilidad logística para garantizar elecciones limpias y libres de sospecha en 2027.

Sin embargo, gravita alrededor del árbitro electoral y la estabilidad del sistema democrático un preocupante entramado de riesgos interconectados.

Primero. El vacío de liderazgo ocurre como consecuencia de severos cuestionamientos, acusaciones y tensiones. Si el proceso de investigación no concluye con total transparencia, la ciudadanía y los partidos políticos de oposición habrán de cuestionar la imparcialidad y la legitimidad del INE durante las elecciones del próximo año.

Segundo. Otra amenaza está vinculada a que la mayoría parlamentaria de Morena imponga un perfil con marcada filiación o sesgo. Perder la autonomía técnica e independiente del órgano máximo de dirección vulneraría la confianza en la neutralidad de la contienda.

Tercero. La permanencia o sustitución de los 18 funcionarios e incondicionales designados por Guadalupe Taddei en posiciones ejecutivas y administrativas, impacta en la cohesión interna y la logística organizativa que demanda la instalación de casillas y la fiscalización.

No olvidemos que el INE enfrenta la organización de una contienda altamente compleja.

Cuarto. Otro riesgo tiene que ver con la falta de consensos dentro del Consejo General para el nombramiento de los titulares de secretarías y direcciones técnicas, lo que puede traducirse en fallas operativas o vacíos institucionales ante eventuales litigios electorales.

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