PaísMx News | Fin de semana cultural | El Cantar de mio Cid — Segunda entrega de tres
Detrás del héroe del Cantar existió un guerrero de carne y hueso, desterrado por su rey y convertido años después en señor de Valencia. Separar al hombre del personaje literario revela una historia tan extraordinaria como la propia leyenda.
✍🏻 Fernando Flores
🏰 Un hombre antes que una leyenda
Pero no existe documentación contemporánea que permita afirmar que el Juramento de Santa Gadea ocurrió realmente.
La tradición se desarrolló posteriormente y acabó convirtiéndose en uno de los episodios más célebres de la leyenda cidiana.
La relación inicial entre Alfonso VI y Rodrigo parece haber sido bastante diferente. El Campeador continuó integrado en la corte y hacia 1074 contrajo matrimonio con Jimena Díaz, perteneciente a una importante familia aristocrática.
La ruptura llegaría después.

El juramento de Santa Gadea, de Marcos Hiráldez de Acosta. La pintura recrea uno de los episodios más famosos de la tradición cidiana, cuya historicidad no ha podido ser acreditada.
🚪 El destierro sí fue real
Aquí la literatura vuelve a encontrarse con la historia.
Rodrigo Díaz fue desterrado.
En 1081, después de una incursión musulmana en territorio castellano, Rodrigo emprendió una expedición de represalia que afectó los delicados intereses políticos de Alfonso VI.
El monarca lo castigó con el destierro.
Rodrigo abandonó Castilla acompañado por sus hombres.
Aquel acontecimiento histórico se convertiría, más de un siglo después, en el punto de partida de la gran construcción literaria del Cantar de mio Cid: el héroe injustamente apartado que deberá recuperar mediante sus propios méritos la honra y el favor de su señor.
El poema, de hecho, toma como trasfondo la etapa final de la vida del Campeador, desde aquel primer destierro de 1081 hasta su muerte en 1099, aunque modifica acontecimientos y personajes para construir su relato.

☪️ Un caballero cristiano al servicio de una taifa musulmana
Después del destierro, Rodrigo terminó al servicio del gobernante musulmán de Zaragoza.
A nuestros ojos puede parecer una contradicción.
En el siglo XI no necesariamente lo era.
Las alianzas políticas no coincidían siempre con las fronteras religiosas. Cristianos podían combatir contra otros cristianos aliados con musulmanes y gobernantes musulmanes podían recurrir a guerreros cristianos para defender sus propios intereses.
Rodrigo prestó servicio militar a la taifa de Zaragoza durante varios años y consiguió importantes victorias.
El hombre que siglos después sería convertido en uno de los grandes símbolos de la Reconquista había servido a un gobernante musulmán.
No disminuye su figura.
Nos permite comprenderla dentro de su verdadero tiempo histórico.
⚔️ Un segundo destierro
Rodrigo se reconcilió posteriormente con Alfonso VI, pero la relación volvió a quebrarse.
En 1088 debía reunirse con el ejército real durante la campaña relacionada con Aledo. El encuentro no se produjo y Alfonso VI consideró que su vasallo había incurrido nuevamente en una grave falta.
Llegó el segundo destierro. Camino del Cid
A partir de entonces se produjo una transformación fundamental.
Rodrigo comenzó a desarrollar una política cada vez más autónoma en Levante.
Ya no estamos solamente ante el vasallo que intenta recuperar el favor de su rey.
Estamos ante un caudillo que comienza a construir su propio poder.
🏰 Valencia: de desterrado a gobernante
El escenario definitivo sería Valencia.
Durante años Rodrigo intervino en la compleja política de la región mediante alianzas, protección militar, tributos y campañas.
Después de la muerte del gobernante valenciano al-Qadir y de una prolongada lucha por el control de la ciudad, Rodrigo sometió Valencia a un duro asedio.
Finalmente, Valencia capituló el 15 de junio de 1094. Camino del Cid
Habían transcurrido trece años desde aquel primer destierro.
El hombre obligado a abandonar Castilla se había convertido en señor de una de las ciudades más importantes de la Península.
Desde entonces ejerció allí un poder propio y empleó la denominación de «Príncipe Rodrigo el Campeador».

“Valencia: de desterrado a gobernante”: Asedio de Valencia por el Cid (1092–1094), de José Serra y Porson.
📜 «Ego Ruderico»: cuando Rodrigo aparece ante nuestros ojos
Quizá ningún objeto nos acerque tanto al hombre histórico como un documento fechado en 1098, cuando Rodrigo llevaba ya varios años gobernando Valencia.
Se trata del diploma de dotación a la Catedral de Valencia, cuyo original se conserva actualmente en el Archivo de la Catedral de Salamanca.
En él aparece una suscripción atribuida al propio Campeador:
«ego ruderico»
Es decir:
«Yo, Rodrigo».
El documento está fechado en el segundo semestre de 1098 y constituye un testimonio excepcional de los últimos años de Rodrigo Díaz. La ficha documental identifica la suscripción como autógrafa y conserva la fórmula en la que Rodrigo confirma, junto con su esposa, lo escrito anteriormente.

“Ego Ruderico” —«Yo, Rodrigo»—. Firma autógrafa atribuida a Rodrigo Díaz de Vivar en el diploma de dotación de la Catedral de Valencia, fechado en 1098.
📖 El hombre que comenzó a convertirse en héroe
Rodrigo Díaz murió en Valencia en 1099.
Detrás quedaba una trayectoria difícil de reducir a una sola imagen.
Había servido a gobernantes cristianos y musulmanes; había sido desterrado en dos ocasiones; combatió dentro de un complejo sistema de alianzas; construyó una posición política propia en Levante y terminó gobernando Valencia.
Después llegó la literatura.
El Cantar de mio Cid tomó acontecimientos de aquella vida extraordinaria y los transformó en una narración sobre el destierro, la honra, la familia, la lealtad y la recuperación del prestigio.
Algunos personajes y sucesos fueron modificados.
Otros fueron creados.
La historia de los matrimonios de las hijas del Cid con los infantes de Carrión, por ejemplo, carece de fundamento histórico, aunque constituye uno de los grandes ejes narrativos del poema. Camino del Cid
Ahí reside quizá uno de los secretos de la permanencia del Cid.
La leyenda no nació porque detrás de ella no hubiera historia.
Nació porque existió una historia excepcional que merecía ser contada.
Rodrigo Díaz de Vivar entró en la historia.
El Cid Campeador entró en la leyenda.
Y más de ocho siglos después seguimos buscando el punto exacto en que uno comenzó a convertirse en el otro.

Imagen reproducida por Historia National Geographic en el artículo “El Cid, el vasallo que desafió a un rey”.
⚔️ Continuará…
En la próxima entrega de esta serie especial de PaísMx News avanzaremos un paso más: entraremos en las páginas del Cantar de mio Cid para descubrir qué conservó la literatura del Rodrigo histórico, qué transformó y qué creó para convertir a un guerrero medieval en un héroe destinado a sobrevivir a los siglos.


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