El presidente de Estados Unidos rechazó ante la ONU nuevos esquemas internacionales para controlar la inteligencia artificial, aseguró que su país mantendrá el liderazgo frente a China y afirmó que la tecnología puede superar el impacto de la Revolución Industrial.
NUEVA YORK.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llevó este martes a la Asamblea General de las Naciones Unidas una de las definiciones tecnológicas más contundentes de su administración: rechazó frenar el desarrollo de la inteligencia artificial, propuso denominarla en adelante “superinteligencia” y colocó su avance en el centro de la competencia estratégica con China.
Durante su intervención ante la 81 Asamblea General de la ONU, Trump sostuvo que Estados Unidos no aceptará lo que calificó como intentos internacionales de establecer esquemas de control sobre esta tecnología.
El mandatario anunció además que los documentos del gobierno estadounidense comenzarán a utilizar, según su planteamiento, el término “superinteligencia” en sustitución de “inteligencia artificial”.
“Desde este momento, todos los documentos de Estados Unidos, y espero que los del mundo, cambien para utilizar el término mucho más preciso ‘super’ en lugar de artificial”, declaró.
Trump defendió abiertamente la aceleración tecnológica y dejó clara su posición frente a quienes reclaman una pausa o mayores controles.
“No voy a frenar el crecimiento de algo que será más grande que la Revolución Industrial”, afirmó.
Estados Unidos frente a China
El discurso colocó también a la inteligencia artificial dentro de la competencia estratégica entre Washington y Beijing.
Trump aseguró que Estados Unidos mantiene actualmente el liderazgo tecnológico frente a China y manifestó su intención de conservar esa ventaja.
El planteamiento convierte el desarrollo de la inteligencia artificial no solamente en una cuestión tecnológica o económica, sino también en un componente de poder y seguridad nacional para Estados Unidos.
La posición estadounidense presentada ante Naciones Unidas se distancia así de las voces que reclaman desacelerar el desarrollo de sistemas cada vez más avanzados hasta contar con mayores garantías de seguridad.
Rechaza frenar la tecnología, pero advierte que habrá vigilancia
La postura de Trump no significa, sin embargo, que su administración pretenda dejar completamente sin supervisión a las empresas desarrolladoras.
El presidente señaló que el gobierno estadounidense vigilará estrechamente al sector a través del Departamento de Justicia.
“Vamos a observarlo muy de cerca a través del Departamento de Justicia”, afirmó.
De acuerdo con su planteamiento, las autoridades estadounidenses podrían intervenir si las compañías tecnológicas llegaran a representar un problema.
La fórmula presentada por Trump combina así dos elementos: evitar regulaciones que, desde su perspectiva, puedan obstaculizar el crecimiento de la inteligencia artificial y conservar la capacidad del Estado para actuar cuando considere que existen riesgos.
El debate mundial apenas comienza
Las declaraciones se producen precisamente cuando crece la discusión internacional sobre los posibles peligros de sistemas de inteligencia artificial cada vez más autónomos.
Este miércoles, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tiene previsto abordar la relación entre inteligencia artificial y seguridad internacional, en una sesión en la que se espera la participación de representantes de empresas estadounidenses y chinas del sector.
La discusión se desarrolla además en medio de una creciente preocupación social dentro del propio Estados Unidos.
Una encuesta Reuters/Ipsos difundida este martes señala que 73 por ciento de los estadounidenses considera que las empresas de inteligencia artificial no están haciendo lo suficiente para prevenir consecuencias potencialmente catastróficas.
El mismo estudio encontró que 55 por ciento respalda desacelerar el desarrollo de la inteligencia artificial y que 73 por ciento considera más importante garantizar un desarrollo seguro y responsable que mantener la ventaja estadounidense en la competencia tecnológica mundial.
Trump plantea exactamente el otro lado del debate: considera que detener o ralentizar el desarrollo podría poner en riesgo el liderazgo estadounidense frente a China.
“Superinteligencia”, la apuesta de Trump
La expresión utilizada por el mandatario abre además una discusión conceptual.
En el ámbito tecnológico, “superinteligencia” suele emplearse para describir hipotéticos sistemas capaces de superar ampliamente las capacidades intelectuales humanas, por lo que no es simplemente un sinónimo técnico de toda la inteligencia artificial existente.
Trump, sin embargo, utilizó el concepto con un sentido político mucho más amplio para destacar lo que considera el enorme potencial de esta tecnología.
Su mensaje ante Naciones Unidas dejó así definida una posición: Estados Unidos pretende acelerar el desarrollo de la inteligencia artificial, preservar su ventaja tecnológica frente a China y rechazar mecanismos internacionales que, desde la perspectiva de su gobierno, puedan limitar ese crecimiento.
Al mismo tiempo, Washington se reserva la posibilidad de intervenir cuando considere que las compañías tecnológicas representan un riesgo.
La inteligencia artificial dejó de aparecer ante la Asamblea General únicamente como una innovación del futuro. En el discurso de Trump fue presentada como una nueva arena de competencia económica, tecnológica y geopolítica entre las principales potencias del mundo.


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