Trump lleva ante la ONU la lucha contra los cárteles al terreno del contraterrorismo

El presidente de Estados Unidos comparó a los cárteles con ISIS y habló de tratarlos como “combatientes enemigos”; exigió a México recuperar el control territorial, aunque reconoció avances y cooperación con el gobierno mexicano.

Redacción PaísMx News

NUEVA YORK.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este martes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el combate contra los cárteles de la droga a una dimensión de contraterrorismo, al compararlos directamente con ISIS y sostener que sus integrantes deben ser tratados como enemigos de la civilización y “combatientes enemigos”.

La declaración va más allá de calificar a México como “epicentro” de la violencia de los cárteles. El mandatario estadounidense colocó a estas organizaciones criminales dentro de la misma narrativa de seguridad utilizada por Washington para enfrentar amenazas terroristas internacionales.

“Los cárteles son el ISIS del hemisferio occidental”, afirmó Trump durante su intervención ante los líderes reunidos en la 81 Asamblea General de la ONU.

El mandatario sostuvo además que, al igual que los integrantes de ISIS, los miembros de esas organizaciones deberían ser muertos, expulsados o detenidos como “combatientes enemigos” sin posibilidad de liberación, y añadió: “eso es lo que estamos haciendo”.

La comparación adquiere relevancia porque no aparece aislada de la política estadounidense. Desde enero de 2025, la administración Trump abrió formalmente el procedimiento para designar a determinados cárteles y otras organizaciones transnacionales como Organizaciones Terroristas Extranjeras y Terroristas Globales Especialmente Designados.

La orden presidencial sostuvo desde entonces que los cárteles representan para Estados Unidos una amenaza de seguridad nacional superior a la delincuencia organizada tradicional y declaró una emergencia nacional para enfrentarla.

De esta manera, las palabras pronunciadas este martes ante Naciones Unidas profundizan una línea política que Washington ya había iniciado: determinados cárteles dejaron de ser considerados exclusivamente organizaciones dedicadas al narcotráfico y el crimen organizado para ser incorporados formalmente al marco estadounidense de combate al terrorismo.

México, en el centro del señalamiento

Trump situó directamente a México en esta discusión.

El presidente estadounidense calificó al país como el “epicentro de la violencia de los cárteles” y consideró inaceptable para Estados Unidos compartir una frontera de aproximadamente tres mil kilómetros con territorios donde, según su planteamiento, organizaciones criminales ejercen control.

“México debe recuperar el control de su territorio de los enemigos de la humanidad”, sentenció.

El mensaje resulta particularmente significativo porque combina tres conceptos en una misma exposición: organizaciones terroristas, combatientes enemigos y control territorial.

Sin embargo, Trump no equiparó a México con ISIS. La comparación fue dirigida específicamente hacia los cárteles. Tampoco anunció durante este pasaje de su discurso una operación militar estadounidense dentro de territorio mexicano.

Cooperación, pero también presión

El discurso tuvo otra vertiente que matiza el enfrentamiento verbal.

Trump afirmó mantener una “muy buena relación con México”, reconoció que ambos países han conseguido avances en materia de seguridad y señaló que las autoridades mexicanas tampoco quieren la presencia de los cárteles.

La distinción es importante: mientras endureció considerablemente la caracterización de las organizaciones criminales, separó de ellas al gobierno mexicano y reconoció la cooperación bilateral.

Apenas la semana pasada, la propia administración estadounidense había destacado resultados de esa cooperación. En su determinación anual sobre los principales países productores o de tránsito de drogas, México apareció entre las naciones relevantes para el tráfico de narcóticos, pero no entre los cuatro países que Washington consideró que habían “fallado demostrablemente” en cumplir sus compromisos internacionales antidrogas.

Una doctrina que rebasa al narcotráfico

Las declaraciones ante la ONU permiten observar un cambio de dimensión en el lenguaje de Washington.

La discusión ya no se limita al narcotráfico, las extradiciones, el tráfico de armas o la vigilancia fronteriza. Al definir a los cárteles como “el ISIS del hemisferio occidental” y hablar de sus integrantes como “combatientes enemigos”, Trump coloca el problema dentro de una concepción de seguridad nacional y contraterrorismo.

Eso no significa, por sí mismo, que Estados Unidos haya recibido autorización para actuar militarmente dentro de México ni modifica automáticamente la soberanía mexicana.

Pero sí deja una definición política de considerable alcance: para la administración Trump, determinados cárteles que operan en México y otros países del continente forman parte de una amenaza terrorista contra Estados Unidos y el hemisferio occidental.

El mensaje pronunciado este 22 de septiembre ante la Asamblea General de Naciones Unidas coloca así dos elementos sobre la mesa de la relación bilateral: Washington reconoce la cooperación del gobierno mexicano, pero simultáneamente endurece su doctrina frente a las organizaciones criminales y exige que México recupere plenamente el control de los territorios donde éstas mantienen presencia.

La frontera entre la cooperación bilateral contra el narcotráfico y la estrategia estadounidense de contraterrorismo aparece, después del discurso de Trump ante la ONU, cada vez más estrecha.

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